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lunes, 9 de agosto de 2010

¿Ser Feliz ó Tener Razón?



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"¿SER FELIZ O TENER RAZÓN?"

Ocho de la noche, una concurrida avenida. La pareja ya está atrasada para cenar con unos amigos. La dirección es nueva y ella consultó el mapa antes de salir. Él conduce el coche. Ella le orienta y le pide para que gire en la siguiente calle a la izquierda.

Él, seguro, muy seguro, que es hacia la derecha. Discuten. Al darse cuenta de que, además de los atrasos, podrían quedarse de mal humor, Ella dejó que él decida. Él gira a la derecha y luego se da cuenta de que estaba equivocado. Aunque es difícil, admite que insistió en el camino equivocado, al tiempo que hace el retorno. Ella sonríe y dice que no hay ningún problema si llegan unos minutos más tarde.

Pero Él insiste en saber:

- Si tenias tanta seguridad de que iba por el camino equivocado, deberías haber insistido un poco más...
Y Ella dice:
- Entre Tener Razón y Ser Feliz, prefiero Ser Feliz. Estábamos a punto de una discusión, si insistía más, ¡habríamos estropeado la noche!

MORALEJA DE LA HISTORIA:
Esta pequeña historia fue contada por una directora, durante una conferencia sobre la simplicidad en el mundo del trabajo. Ella utilizó el escenario para ilustrar la cantidad de energía que gastamos sólo para demostrar que tenemos razón, independientemente de tenerlo o no.
Desde que escuché esta historia, me pregunto más a menudo: "¿Quiero ser feliz o tener razón?"
Otro pensamiento similar, dice:

"Nunca se justifique. Los amigos no necesitan y los enemigos no lo creen"

miércoles, 18 de febrero de 2009

Cerrando Ciclos

Una reflexión interesante, por lo fácil que se lee, pero tan difícil de llevar a la práctica.

En todo caso, hay que tener voluntad de cerrar ciclos y abrir nuevas puertas que nos permitan ir hacia adelante, si queremos vivir plenamente la vida, libres de anclajes en un pasado que es sólo eso, un tiempo que quedó atrás y no volverá en las mismas condiciones...



Lo que ya no encaja en mi vida


Hay que saber cuándo una etapa llega a su fin.

Cuando insistimos en alargarla más de lo necesario, perdemos la alegría y el sentido de las otras etapas que tenemos que vivir. Poner fin a un ciclo, cerrar puertas, concluir capítulos... No importa el nombre que le demos, lo importante es dejar en el pasado los momentos de la vida que ya terminaron.

¿Me han despedido del trabajo? ¿Ha terminado una relación? ¿Me he ido de casa de mis padres? ¿Me he ido a vivir a otro país? Esa amistad que tanto cultivé... ¿Ha desaparecido sin más?

Puedes pasar mucho tiempo preguntándote por qué ha sucedido algo así.

Puedes decirte a ti mismo que no darás un paso más hasta entender por qué motivo esas cosas que eran tan importantes en tu vida, se convirtieron de repente en polvo.

Pero una actitud así supondrá un desgaste inmenso para todos: tu país, tu cónyuge, tus amigos, tus hijos, tu hermano; todos ellos estarán cerrando ciclos, pasando página, mirando hacia adelante, y todos sufrirán al verte paralizado. Nadie puede estar al mismo tiempo en el presente y en el pasado, ni siquiera al intentar entender lo sucedido.

El pasado no volverá: no podemos ser eternamente niños, adolescentes tardíos, hijos con sentimientos de culpa o de rencor hacia sus padres, amantes que reviven día y noche su relación con una persona que se fue para no volver.

Todo pasa, y lo mejor que podemos hacer es no volver a ello. Por eso es tan importante (¡por muy doloroso que sea!) destruir recuerdos, cambiar de casa, donar cosas a los orfanatos, vender o dar nuestros libros.

Todo en este mundo visible es una manifestación del mundo invisible, de lo que sucede en nuestro corazón.

Deshacerse de ciertos recuerdos significa también dejar libre un espacio para que otras cosas ocupen su lugar.

Dejar para siempre. Soltar. Desprenderse. Nadie en esta vida juega con cartas marcadas. Por ello, unas veces ganamos y otras, perdemos. No esperes que te devuelvan lo que has dado, no esperes que reconozcan tu esfuerzo, que descubran tu genio, que entiendan tu amor.

Deja de encender tu televisión emocional y ver siempre el mismo programa, en el que se muestra cómo has sufrido con determinada pérdida: eso no hace sino envenenarte.

Nada hay más peligroso que las rupturas amorosas que no aceptamos, las promesas de empleo que no tienen fecha de inicio, las decisiones siempre pospuestas en espera del "momento ideal".

Antes de comenzar un nuevo capítulo, hay que terminar el anterior: repítete a ti mismo que lo pasado no volverá jamás. Recuerda que hubo una época en que podías vivir sin aquello, sin aquella persona, que no hay nada insustituible, que un hábito no es una necesidad. Puede parecer obvio, puede que sea difícil, pero es muy importante.

Cerrar ciclos. No por orgullo, ni por incapacidad, ni por soberbia, sino porque, sencillamente, aquello ya no encaja en tu vida.

Por lo tanto, cierra la puerta, cambia el disco, limpia la casa, sacude el polvo.


Por Paulo Coelho, anotaciones.
Gracias a http://espanol.groups.yahoo.com/group/buscadoresdelaluz